Persona
Ella sentada, inmóvil, se encontraba allí como la primera vez. Era tan sencilla que parece haberse repetido en serie, para el consumo, de algo que todavía no sé. Yo la miro como se mira a uno mismo, preguntándome si es lo mismo que vi ayer. . . y luego después de unos minutos transcurridos sí es ella. . . la misma de ayer. Salvo que hoy parece estar dispuesta a hablarme o a preguntarme de algo que ella no conoce. Tan certero estoy que me siento junto a ella y la miro como dije que la miro.Toma una profunda bocanada de aire y dice:- Dónde estabas? No necesito que me preguntes ahora cómo estoy. Yo siempre estoy bien.- Ahora que llego no estaba seguro de llegar. Es decir, que me llamaba la razón a seguir mi camino por delante.Y casi sintiéndose inculpada me reprocha:- yo nunca te llamé y nunca te llamaré.Y yo simplemente calle. Es mejor dejar la verdad de alguien que no puede aceptar otra verdad, o más cómodo y sincero es no hacer nada. Digo exteriormente, porque en mis adentros sigue quemándome el corazón cada vez que llego a verla de a escondidas o personalmente y ella me dice:- Donde estabas? No necesito que me preguntes ahora cómo estoy. Yo siempre estoy bien!
